MARRUECOS SE CONVIERTE EN EL PRIMER PAIS EN FIRMAR EL ACUERDO PARTICIPANDO EN LA FUERZA INTERNACIONAL DE ESTABILIZACION DE GAZA

El Reino de Marruecos marcó, el 15 de julio, un hito en la diplomacia internacional al convertirse en la primera nación en rubricar el acuerdo de participación en la Fuerza Internacional de Estabilización (ISF) destinada a la Franja de Gaza. La ceremonia, celebrada en la sede de la Administración de la Defensa Nacional en Rabat bajo las Altas Instrucciones de Su Majestad el Rey Mohammed VI contó con la presencia del ministro de Asuntos Exteriores, Cooperación Africana y Marroquíes Residentes en el Extranjero, Nasser Bourita, y del ministro delegado encargado de la Administración de la Defensa Nacional, Abdeltif Loudyi, quienes recibieron a Nickolay Mladenov, Alto Representante del Consejo de Paz para Gaza, acompañado de una delegación de alto nivel integrada por responsables del Consejo y del mando de la fuerza internacional, formalizando así los compromisos asumidos por Marruecos en su condición de miembro fundador del Consejo de Paz, anunciados durante la reunión inaugural celebrada en Washington bajo la presidencia de Donald Trump.
Esta decisión soberana no responde a impulsos circunstanciales, sino que constituye la materialización de una visión coherente y profundamente arraigada en la doctrina realista impulsada por el Soberano, Presidente del Comité Al-Quds, que ha sabido armonizar la acción humanitaria más efectiva con la defensa inquebrantable de los principios fundamentales. Como destacó el ministro Bourita durante su intervención, la Visión Real se ha caracterizado siempre por su coherencia y por apostar por soluciones concretas y pragmáticas, sin que ello haya supuesto jamás una renuncia a las posiciones de principio que definen la política exterior del Reino. Marruecos reafirma así su apoyo firme a la solución de dos Estados, que contempla la creación de un Estado palestino independiente y soberano en las fronteras del 4 de junio de 1967, con Jerusalén Este como capital, que pueda convivir en paz y seguridad junto al Estado de Israel, demostrando que la defensa de la causa palestina es plenamente compatible con una apuesta activa por la estabilidad regional y la cooperación internacional.
La contribución marroquí a la Fuerza Internacional de Estabilización no constituye una novedad aislada, sino que se inscribe en la continuidad de una labor humanitaria sin precedentes que el Reino ha venido desarrollando desde los primeros compases del conflicto. Siguiendo las Altas Directrices Reales, Marruecos ha logrado ser el único país capaz de negociar y utilizar un corredor terrestre excepcional para hacer llegar ayuda humanitaria a la población de Gaza, con un total de aproximadamente 280 toneladas de productos de primera necesidad y material médico enviadas durante los meses de julio y agosto de 2025. Esta acción se ha visto reforzada por una contribución financiera que supera los 2,2 millones de dólares, canalizada a través de la Agencia Bayt Mal Al-Qods, que desarrolla una labor cotidiana e indispensable para la preservación del patrimonio histórico de la ciudad santa y la mejora de las condiciones de vida de la población palestina en Jerusalén Este, mediante programas de construcción y rehabilitación de escuelas, apoyo a centros hospitalarios, becas para estudiantes y asistencia a familias vulnerables.
En lo que respecta al despliegue sobre el terreno, el contingente marroquí aportará un conjunto de capacidades que reflejan la dilatada experiencia del Reino en operaciones de paz y seguridad internacionales. Oficiales superiores de las Fuerzas Armadas Reales se integrarán en el estado mayor conjunto de la fuerza internacional, mientras que efectivos altamente cualificados de la Gendarmería Real y de la Dirección General de Seguridad Nacional asumirán la misión prioritaria de formar, asesorar y estructurar el nuevo cuerpo de policía palestino, con el objetivo de restaurar el orden público y garantizar la seguridad interior de la Franja. A ello se suma la instalación de un hospital de campaña militar dotado de todos los equipamientos necesarios, que brindará asistencia sanitaria tanto al personal de la fuerza internacional como, de manera prioritaria, a la población civil gazatí, que ha sufrido de manera particularmente aguda las carencias sanitarias durante los largos meses de conflicto y asedio.
La diplomacia marroquí ha querido subrayar con claridad la naturaleza de esta misión para disipar cualquier posible equívoco, insistiendo en que la Fuerza Internacional de Estabilización no es en absoluto una fuerza de ocupación, sino un mecanismo de interposición temporal y protectora con un mandato claro y limitado. Autorizada por la Resolución 2803 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, su cometido esencial se centra en garantizar la seguridad de la Franja durante la delicada fase de transición, proteger a la población civil, facilitar el retorno digno de las familias desplazadas y crear las condiciones de seguridad necesarias para el desarrollo de las operaciones humanitarias y el inicio de los grandes proyectos de reconstrucción. En este contexto, la participación del Reino no representa un respaldo a una parte en perjuicio de la otra, sino un apoyo inequívoco a la vida, a la seguridad de los civiles y a la reconstrucción de un territorio devastado, una mano tendida para que los niños gazatíes puedan regresar a las escuelas y las familias recuperen sus hogares y su dignidad.
Ante la magnitud de una tragedia humana que ha cobrado la vida de más de 70.000 palestinos, entre ellos más de 20.000 niños, y que ha dejado a más de dos millones de personas desplazadas con unas necesidades de reconstrucción estimadas en 53.000 millones de dólares, el Reino ha asumido su responsabilidad histórica y su obligación moral sin poder permanecer al margen del sufrimiento del pueblo palestino. La apuesta marroquí se articula en múltiples dimensiones que van más allá del despliegue militar y policial, e incluye el lanzamiento de un programa pionero de desradicalización y promoción de los valores de tolerancia, moderación y convivencia pacífica, demostrando que una paz sostenible se construye tanto con seguridad como con educación, rehabilitación social y combate a las ideologías extremistas que alimentan el conflicto.
Con esta firma histórica, Marruecos demuestra una vez más que la paz duradera no se alcanza mediante declaraciones retóricas ni condenas estériles, sino mediante actos valientes y compromisos tangibles que requieren inversión política, financiera y humana sobre el terreno, asumiendo los riesgos que conlleva una implicación directa en un contexto de gran complejidad. Al ser el primer país en formalizar su participación mediante este acuerdo y en contribuir al presupuesto del Consejo de Paz desde su creación, el Reino se consolida como un puente de confianza y un mediador con una credibilidad y legitimidad difícilmente igualables, respetado por todas las partes implicadas y firmemente decidido a contribuir a que Gaza deje de ser un escenario de confrontación para convertirse en un proyecto colectivo de esperanza, reconstrucción y reconciliación, bajo el sabio y esclarecido liderazgo de Su Majestad el Rey Mohammed VI.
