MARRUECOS Y COSTA RICA SIENTAN LAS BASES DE UNA ALIANZA

MARRUECOS Y COSTA RICA SIENTAN LAS BASES DE UNA ALIANZA ESTRATEGICA INEDITA EN TORNO A LA INTEGRIDAD TERRITORIAL DEL REINO

El Reino de Marruecos ha sumado un nuevo y decisivo aliado en América Central. La visita oficial que el ministro de Relaciones Exteriores y Culto de Costa Rica, Arnoldo André Tinoco, realizó los días 26 y 27 de marzo a Rabat ha concluido con un giro estratégico en la posición histórica de San José respecto al Sáhara marroquí y con el lanzamiento de una asociación bilateral que aspira a convertirse en un modelo de cooperación Sur-Sur.

En el centro de este acercamiento sin precedentes se encuentra el respaldo explícito de Costa Rica a la iniciativa de autonomía presentada por Marruecos en 2007, que el país centroamericano considera «la base más apropiada, seria, creíble y realista para alcanzar una solución política» al diferendo regional. Así quedó plasmado en la declaración conjunta suscrita el viernes por el jefe de la diplomacia costarricense y su homólogo marroquí, Nasser Bourita, ministro de Asuntos Exteriores, Cooperación Africana y Marroquíes Residentes en el Extranjero.

Una posición que consolida el consenso internacional en torno a la marroquidad del Sáhara

La declaración conjunta no solo refrenda el plan de autonomía como la solución más viable bajo soberanía marroquí, sino que establece que Costa Rica actuará en adelante «sobre la base de esa posición» en los planos político, diplomático, económico y consular. Se trata de un paso cualitativo respecto a la postura anterior del país, que solía limitarse a invocar una solución «aceptada por las partes».

El nuevo alineamiento se enmarca en la creciente dinámica positiva generada por la Resolución 2797 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, aprobada el pasado octubre, que por primera vez mencionó la propuesta marroquí como base para la solución política. Costa Rica saludó expresamente esta resolución y reconoció «la importancia que el Reino de Marruecos concede a la cuestión del Sáhara», subrayando que sigue de cerca los avances bajo el liderazgo de Su Majestad el Rey Mohammed VI.

Diálogo político estructurado: el nuevo pilar de la relación bilateral

El documento firmado por Bourita y Tinoco no se limita al ámbito del Sáhara. Ambos países han acordado inscribir sus relaciones en una «nueva dinámica» basada en un diálogo político estructurado y una cooperación reforzada. Para ello, han manifestado su intención de celebrar una primera reunión de Consultas Políticas que institucionalice un intercambio regular y de alto nivel.

La voluntad de profundizar los vínculos se hizo evidente en la agenda del canciller costarricense, que incluyó encuentros con el presidente de la Cámara de Consejeros, Mohamed Ould Errachid, y con el vicepresidente de la Cámara de Representantes, Abdelmajid Fassi Fihri. En ambas reuniones, se coincidió en la necesidad de activar los grupos de amistad parlamentaria, intensificar el intercambio de experiencias legislativas y coordinar posiciones en los foros regionales e internacionales.

Fassi Fihri, al tiempo que felicitó a Costa Rica por el éxito de sus recientes comicios, subrayó que la autonomía bajo soberanía marroquí constituye «la única solución seria y creíble» para el diferendo. Ould Errachid, por su parte, destacó el interés de la Cámara de Consejeros en consolidar una asociación parlamentaria estrecha con el país centroamericano.

Cooperación económica y proyección continental: Marruecos, puente hacia África y Europa

La visita también ha abierto nuevas perspectivas en el ámbito económico. Tinoco se reunió con los principales representantes de la Confederación General de Empresas de Marruecos (CGEM), encabezados por su presidente Chakib Alj, para explorar oportunidades de inversión e intercambio comercial. Asimismo, realizó una visita a la Oficina Jerifiana de Fosfatos (OCP), donde conoció los avances en fertilizantes personalizados y se sentaron las bases para una eventual cooperación técnica con el sector agrícola costarricense.

En una conferencia dictada en la Universidad Mohamed V de Rabat, el canciller costarricense describió a Marruecos como «un socio con una posición estratégica única, un actor clave en el mundo árabe y mediterráneo, y una plataforma cada vez más importante para la cooperación Sur-Sur». «En un mundo fragmentado, los puentes son más valiosos que nunca», afirmó, invitando a tender vínculos entre América Latina y África a través del Reino.

El diputado costarricense Luis Fernando Mendoza, expresidente de la Asamblea Legislativa, destacó a este respecto que Costa Rica dispone de 18 tratados de libre comercio con diversos países, lo que convierte al país en una puerta de entrada privilegiada para que Marruecos amplíe su presencia en el mercado latinoamericano.

Una nueva etapa que honra la historia común y mira al futuro

Las relaciones diplomáticas entre Marruecos y Costa Rica, establecidas en la década de 1970 y restablecidas en 1986, alcanzan ahora su momento más prometedor. Los mensajes de felicitación que Su Majestad el Rey Mohammed VI ha dirigido a los sucesivos presidentes costarricenses —el más reciente, a la presidenta Laura Fernández el pasado mes de febrero— reflejan el ambiente de respeto mutuo y amistad que ha allanado el camino para este salto cualitativo.

La declaración conjunta firmada en Rabat no solo sella el respaldo costarricense a la integridad territorial del Reino, sino que establece una hoja de ruta concreta en sectores como la agricultura, las energías limpias, la investigación científica, el turismo responsable y la protección del medio ambiente. Ambos países han acordado además fomentar la inversión, el intercambio de información comercial y la celebración de visitas oficiales para materializar los acuerdos.

Con este paso, Costa Rica se suma al creciente número de naciones que reconocen la seriedad y credibilidad de la propuesta marroquí, reforzando el consenso internacional en torno a una solución política realista y durable bajo soberanía del Reino. La nueva etapa que se abre entre Rabat y San José se perfila como un ejemplo de diplomacia activa y de cooperación Sur-Sur al servicio del desarrollo compartido y la estabilidad regional.

Scroll al inicio