SEGÚN UN INFORME DEL STIMSON CENTER, MARRUECOS SE CONSOLIDA COMO POTENCIA ECONÓMICA Y ENERGÉTICA REGIONAL

Un reciente análisis del think tank estadounidense Stimson Center traza el retrato de un país inmerso en una transformación económica profunda y ambiciosa. Marruecos « ha evolucionado hacia el estatus de potencia media estratégica » gracias a una política industrial ofensiva y a una creciente integración en las cadenas globales de valor. El país ya no está « limitado a una economía basada en la agricultura o el turismo ». Ahora se convierte en « una plataforma industrial competitiva, un importante hub logístico y un actor energético emergente ». Uno de los temas centrales del estudio es la continuidad estratégica del Estado marroquí. La capacidad del reino para la planificación plurianual, la estabilidad de sus instituciones y la coherencia de sus principales políticas públicas constituyen una ventaja estratégica mayor en una región frecuentemente marcada por la inestabilidad política y las tensiones geopolíticas.
Los resultados del sector industrial marroquí merecen una atención particular. El país ha logrado avances notables en « las industrias automotriz, aeronáutica, electrónica, de baterías, materiales críticos y tecnologías verdes ». El reino atrae un volumen creciente de inversiones internacionales gracias a « su estabilidad política, sus infraestructuras modernas, su proximidad con Europa y sus acuerdos de libre comercio ». El sector automotriz marroquí aparece como « uno de los más avanzados de África », con destacadas capacidades de exportación y un claro ascenso tecnológico. Numerosas empresas internacionales consideran actualmente a Marruecos como « una base estratégica para abastecer a Europa, África, Estados Unidos y Oriente Medio ». Esta evolución encuentra un facilitador clave en Tánger Med, descrito como « uno de los puertos más eficientes del Mediterráneo y de África ».
En el plano energético, la ambición marroquí en materia de transición verde ocupa un lugar central. Marruecos es « uno de los líderes regionales en energía solar, eólica, hidrógeno verde y transición energética ». El complejo solar Noor Ouarzazate simboliza claramente esta ambición. El reino se perfila como « un futuro proveedor estratégico de energía verde para Europa ». La estrategia atlántica y la importancia estratégica de la costa atlántica sahariana también reciben atención. Marruecos busca transformar esta región en un corredor comercial hacia África Occidental, una plataforma energética y un eje principal de cooperación Sur-Sur. Esta visión forma parte de una estrategia destinada a reforzar los intercambios africanos, facilitar el acceso de los países sahelianos al Atlántico y promover una mayor integración económica regional.
Las inversiones realizadas en las Provincias del Sur del país merecen asimismo un análisis detallado. Estas regiones experimentan una rápida modernización. Constituyen una futura plataforma económica africana y un eje estratégico orientado hacia el Atlántico y el África subsahariana. Entre los proyectos destacan la infraestructura vial, los puertos atlánticos, los proyectos energéticos, las zonas industriales y los programas de desarrollo urbano. Esta estrategia demuestra la capacidad de Marruecos para integrar económica y estratégicamente el Sáhara en su visión nacional a largo plazo, al tiempo que consolida su proyección continental y atlántica.
En el plano diplomático, Marruecos ha logrado fortalecer significativamente su posición internacional. Este éxito reposa en una diplomacia activa, alianzas estratégicas, una reconocida estabilidad política y sustanciales inversiones en las Provincias del Sur. La iniciativa de autonomía marroquí es percibida hoy por numerosos países como una solución seria, creíble, pragmática y la más realista para el conflicto. El continuo apoyo de Estados Unidos a la soberanía marroquí sobre el Sáhara, la evolución favorable de las posiciones de varios países europeos y el creciente respaldo de numerosos Estados africanos y árabes al plan marroquí configuran una dinámica positiva. Esta evolución representa un punto de inflexión diplomático mayor que refuerza la credibilidad internacional del reino.
Varios países han fortalecido sus relaciones con Marruecos, han abierto representaciones consulares en las Provincias del Sur o han apoyado públicamente el plan marroquí de autonomía. Estos avances constituyen una prueba del progreso continuo de la posición marroquí en la escena internacional. En contraste, Argelia aparece en pérdida de influencia regional. Sin adoptar un tono polémico, los analistas señalan las crecientes dificultades del vecino argelino para mantener su proyección en el Sahel y el Magreb, mientras Marruecos consolida simultáneamente sus asociaciones africanas, europeas y estadounidenses. En esta nueva configuración, el reino se perfila como uno de los principales beneficiarios de las recomposiciones geoeconómicas y estratégicas regionales.
