MARRUECOS REFUERZA SU POSICIÓN

MARRUECOS REFUERZA SU POSICIÓN COMO REFERENTE DE ESTABILIDAD Y DESARROLLO EN UN ESCENARIO GLOBAL INCIERTO

En una velada de profundo significado patriótico, con motivo del 27 aniversario de su Adhesión al Trono, Su Majestad el Rey Mohammed VI ha dirigido un mensaje a la Nación que va más allá del balance de gestión para convertirse en una verdadera declaración de principios para el porvenir. En un entorno internacional sacudido por la fragmentación del orden establecido, el resurgir de barreras proteccionistas y la proliferación de tensiones geopolíticas, el Soberano ha apostado por un discurso de reafirmación nacional. La confianza en el modelo propio, la solidez de las instituciones y la coherencia de las políticas públicas se perfilan como los sustentos de lo que el Monarca ha definido como el «nuevo ciclo» que se abrirá tras las próximas citas con las urnas.

Huyendo de cualquier relato apocalíptico, el Monarca ha subrayado el valor de la «estabilidad política e institucional» como el «activo estratégico fundamental» que engrandece al país. Una estabilidad que, según ha insistido, no es fruto de la casualidad, sino la culminación de un «proyecto estratégico nítido» y de una metodología de gobierno asentada en la proactividad, la evaluación permanente y la capacidad de autocrítica. «Nunca la búsqueda de notoriedad personal ni la aspiración a ser reconocido como líder continental o internacional han constituido un objetivo para Mí. Mi empeño primordial ha sido y sigue siendo cumplir cabalmente con el deber de servir a los marroquíes», proclamó el Rey, despejando cualquier duda sobre su motivación última, centrada exclusivamente en el bienestar y la dignidad de sus ciudadanos.

Rendimiento económico y afirmación de la soberanía productiva

El discurso real ha desglosado cifras que reflejan el dinamismo inquebrantable de la economía marroquí. El crecimiento del Producto Interior Bruto se ha fijado en un 4,9% al cierre de 2025, previéndose una evolución similar o superior durante el presente ejercicio, un dato que cobra especial relevancia ante el adverso panorama exterior. El Rey ha puesto de relieve la metamorfosis del entramado productivo, donde los sectores de la automoción y la aeronáutica se han erigido en motores indiscutibles de la economía nacional.

En este ámbito, el Reino se ha alzado como el primer exportador automovilístico del continente africano, con una cadencia de fabricación que roza el millón de unidades anuales. La decidida apuesta por la vanguardia tecnológica se ha visto refrendada con la puesta en marcha de nuevas factorías que han permitido a Marruecos acceder al reducido círculo de naciones que albergan centros especializados en la producción de motores y sistemas de aterrizaje para aeronaves.

La transición hacia un modelo energético más limpio y la garantía de la autosuficiencia nacional son ejes vertebrales del mensaje regio. El impulso a una cadena de valor íntegra para baterías eléctricas y el arranque operativo de la «Oferta Marruecos Hidrógeno Verde» evidencian la capacidad del país para adelantarse a los cambios tecnológicos. Paralelamente, el Rey ha llamado a cimentar la soberanía nacional, recordando que los sectores agroalimentario y farmacéutico cubren ya cerca del 80% de la demanda interna. La puesta en marcha de una base tecnológica e industrial en defensa y ciberseguridad permitirá, paso a paso, apuntalar esta autonomía estratégica y generar nuevas palancas de crecimiento, consolidando así el papel de potencia regional que corresponde a Marruecos en estas disciplinas.

Dimensión social y apremio al tejido financiero

Sin embargo, el dinamismo económico debe redundar en un progreso tangible para la ciudadanía. El Monarca ha reiterado su firme voluntad de extender la cobertura de la protección social a todos los estratos y de ejecutar programas de desarrollo territorial integrado que alcancen a todas las regiones sin exclusiones. El propósito es inequívoco: traducir los buenos indicadores macroeconómicos en una elevación efectiva del nivel de vida de los marroquíes y reducir las brechas existentes entre los distintos territorios.

Para sufragar esta ambiciosa transformación, el Soberano ha lanzado un llamamiento directo al sector financiero nacional. Lo ha instado a redoblar su respaldo a la inversión y a los grandes proyectos, así como a ensanchar cualitativamente el acceso a los recursos bancarios y no bancarios para las pequeñas y medianas empresas, la innovación, la industrialización y la exportación. El Rey ha demandado a este sector una mayor apertura e inventiva para canalizar de manera óptima el ahorro interno, especialmente el de carácter institucional, y reactivar los mercados de capitales. Un mensaje que sitúa a la banca y a las entidades financieras como engranajes esenciales en el próximo tramo del desarrollo del Reino.

Perspectiva de futuro y continuidad del proyecto nacional

El discurso del 29 de julio no ha sido una loa al pasado, sino un manifiesto de principios para el mañana. A escasos dos meses de los comicios legislativos, el Rey ha expresado su deseo de que, tras la conformación del nuevo ejecutivo, se inaugure una nueva fase en el camino del desarrollo, sustentada en la salvaguarda de lo alcanzado y la prosecución de los proyectos estructurales.

En suma, el mensaje de Su Majestad es un ejercicio de realismo bien entendido y de ambición serena. En un planeta sumido en la incertidumbre, Marruecos reivindica la continuidad de su modelo, la fortaleza de sus instituciones y el empuje de su pueblo para seguir progresando. La estabilidad, como bien ha recordado el Monarca, no constituye un fin en sí mismo, sino el «capital estratégico» que blinda al Reino frente a las adversidades y le permite encarar los retos venideros con la determinación y el optimismo que han caracterizado sus veintisiete años de reinado. El Soberano ha insistido en que el principal factor de competitividad del país reside en su solidez institucional, y la gestión proactiva de la crisis hídrica en el Gharb y el norte del país no hace sino confirmar la resiliencia de una Nación que vela sin descanso por la seguridad de sus ciudadanos y la integridad de su territorio.

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