COLOMBIA CONFIRMA SU APOYO A MARRUECOS ANTE LA PRÓXIMA CITA DEL CONSEJO DE SEGURIDAD

Colombia ha dado una señal diplomática de especial relevancia de cara a la próxima reunión del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas sobre el Sáhara, prevista para octubre, al confirmar oficialmente su nueva postura favorable a Marruecos y descartar cualquier respaldo a la denominada «rasd» en los organismos multilaterales.
La decisión figura en un comunicado del Ministerio de Relaciones Exteriores que constituye una de las primeras y más significativas definiciones de política exterior del recién investido presidente Abelardo de la Espriella. Apenas unos días después de asumir la Presidencia, el nuevo mandatario marca así una ruptura respecto de la orientación mantenida por la administración precedente sobre este dossier.
Bogotá reafirma expresamente el reconocimiento de la soberanía de Marruecos sobre todo su territorio, incluido el Sáhara, y anuncia la congelación del reconocimiento de la pretendida «rasd», decisión adoptada después de una «revisión soberana» de la posición establecida por el anterior Gobierno.
El texto aporta, por tanto, una confirmación oficial y explícita de la posición colombiana, despejando cualquier incertidumbre sobre el alcance del cambio diplomático. Colombia señala que no habrá contactos políticos o diplomáticos, intercambio de misiones ni apoyo a la pretendida «rasd» en foros multilaterales.
La mención expresa al Consejo de Seguridad reviste especial importancia debido a la condición actual de Colombia como miembro no permanente. Bogotá anticipa de esta manera la orientación que mantendrá durante las discusiones del próximo mes de octubre, cuando el Consejo vuelva a examinar la cuestión del Sáhara.
El posicionamiento colombiano representa, en consecuencia, un activo diplomático para Marruecos de cara a esa cita, al incorporar el respaldo de un miembro no permanente del Consejo de Seguridad y confirmar el acercamiento estratégico entre Bogotá y Rabat.
La nueva administración colombiana pretende acompañar este giro político con una profundización de las relaciones bilaterales. Comercio, inversiones, turismo, seguridad alimentaria, desarrollo portuario y logístico y conectividad atlántica figuran entre los sectores identificados para construir una asociación renovada y de largo plazo entre ambos países.
