RABAT CONSAGRA SU TEATRO REAL COMO EMBLEMA DEL RENACIMIENTO CULTURAL BAJO EL LIDERAZGO DEL REY MOHAMMED VI

La capital del Reino vivió una noche histórica con la apertura del Teatro Real de Rabat, una obra arquitectónica y cultural sin precedentes que nace bajo la Visión ilustrada de Su Majestad el Rey Mohammed VI. El espectáculo inaugural, celebrado en el majestuoso edificio ubicado a orillas del rio Bouregreg, contó con la distinguida presencia de Sus Altezas Reales las Princesas Lalla Khadija, Lalla Meryem y Lalla Hasnaa –esta última al frente de la Fundación del Teatro Real–, acompañadas de la señora Brigitte Macron, esposa del presidente de Francia.
El evento congregó a un selecto grupo de artistas, intelectuales y miembros del cuerpo diplomático acreditado en Rabat, y supone un antes y después en la proyección internacional de Marruecos como tierra de diálogo intercultural. Tal como subrayó Brahim El Mazned, Director General Adjunto y Artístico del recinto, “esta inauguración representa una etapa fundamental en el esplendor cultural de Rabat y, por extensión, de todo Marruecos”.
Un espacio polivalente para la creación artística
El Teatro Real de Rabat no solo destaca por su audacia arquitectónica, sino por su variada oferta cultural: un gran auditorio con capacidad para 1.800 espectadores, un teatro íntimo y un anfiteatro al aire libre que puede acoger hasta 7.000 personas. Este equipamiento, concebido bajo la alta solicitud real, se integra armoniosamente junto a la Torre Hassan, el Mausoleo de Mohammed V y la Torre Mohammed VI. Con él, Rabat se sitúa entre los grandes destinos culturales del mundo, reforzando la vocación del Reino como crisol de civilizaciones y espacio de afirmación de los ideales universales.
Una velada protagonizada exclusivamente por el talento nacional
La ceremonia comenzó con la proyección de un documental institucional sobre el Teatro Real, seguida del himno nacional interpretado por la orquesta y el coro. Acto seguido, el público pudo deleitarse con un programa artístico de primer nivel, íntegramente a cargo de artistas marroquíes. El pianista Marouan Benabdallah ofreció un repertorio de grandes obras clásicas; la mezzosoprano Halima Mohammadi interpretó arias operísticas de referencia; Samira El Kadiri deslumbró con la herencia árabe-andalusí; y el laudista y compositor Idriss El Maloumi presentó una creación contemporánea inspirada en las sonoridades de Marruecos.
En una decisión de alto valor simbólico, por primera vez compartieron escenario la Orquesta Filarmónica de Marruecos –que pronto celebrará su trigésimo aniversario– y la Real Orquesta Sinfónica –que conmemora dos décadas de trayectoria–. Bajo la dirección de la maestra Dina Bensaïd, 76 músicos y 40 coristas lograron una armonía excepcional, donde piezas de Tchaikovski, arias de Bizet y Verdi se fundieron con temas andalusíes y una creación marroquí contemporánea. Un diálogo sublime entre el repertorio universal y el patrimonio nacional que refleja el dinamismo y la apertura de la escena artística del Reino.
Un broche de oro institucional y artístico
Al término de la función, las princesas, acompañadas de Brigitte Macron, saludaron a los artistas participantes: Samira Kadiri, Halima Mohammadi, Dina Bensaïd, Marouan Benabdallah, Idriss El Maloumi y Younes Terfas, director de la Orquesta Sinfónica Real. Asistieron asimismo centenares de creadores de artes escénicas y visuales, tanto marroquíes como extranjeros, así como embajadores y representantes de organismos internacionales acreditados en Rabat.
El Mazned, Director General Adjunto y Artístico del recinto, resumió el espíritu de la velada al afirmar que el espectáculo “encarna un Marruecos fiel a sus raíces, que valora su patrimonio artístico” y que, a la vez, “afirma un país resueltamente orientado hacia el futuro y abierto al mundo”.
La apertura del Teatro Real de Rabat se enmarca en el programa integral «Rabat, Ciudad de las Luces, Capital Cultural de Marruecos», impulsado por Su Majestad el Rey Mohammed VI, quien ha hecho de la cultura un eje estratégico del progreso del Reino. Con este hito, Marruecos no solo se dota de una infraestructura cultural de talla mundial, sino que envía un mensaje inequívoco: el arte es herramienta de poder blando, encuentro entre civilizaciones y orgullo nacional. La noche del 22 de abril de 2026 quedará grabada como el primer capítulo de una nueva era para la creación artística en el Reino.
